Las primeras quejas contra la reforma de los permisos parentales | Sociedad



“La peor parte se la llevan al final los niños y las niñas”. Esta frase, más o menos de la misma forma, la pronuncian al teléfono Cristina Prat desde La Cerdanya, en Gerona, y Begoña García desde Bilbao. Son las dos mujeres que han presentado reclamación ante la Seguridad Social porque la reforma de los permisos de maternidad y paternidad, que entró en vigor el pasado 1 de abril, ha empeorado las condiciones de las familias monoparentales, como ellas y como otras 1.876 que hay en España, 1.536 con una mujer al frente.

Desde la Federación de Madres Solteras (Fams) explican que la nueva legislación “produce discriminación por no hacer ningún tipo de diferenciación entre las necesidades de las familias monoparentales y las biparentales en los casos de parto múltiple o hijos con discapacidad”. Y, en todos los supuestos, los bebés reciben menos tiempo de cuidado. “El de los hijos de estas es más reducido, al ser de 16 semanas en vez 24 semanas por el hecho de nacer o formar parte de una familia monoparental. Todos los niños y niñas tienen derecho al mismo número de días de cuidado familiar con independencia del modelo de familia al que pertenezca”, arguyen desde Fams. Su presidenta, Carmen Flores, reclama que la monoparentalidad sea “transversal en todas las políticas de derechos y de bienestar social” si no se quiere “vulnerar los derechos de los hijos”. 

Como el que tuvo hace cuatro meses Begoña García, que ya tenía uno de cuatro años. Se pregunta por qué el suyo tiene derecho a menos semanas: “Se olvidan por completo de las criaturas de las monoparentales. Es estupendo que se amplíen las semanas para la corresponsabilidad, pero en esa reforma vuelven a dejarnos en la cuneta”. Explica que el nuevo decreto, —que amplió de cinco a ocho semanas los permisos para los padres y progresivamente los equipará a los de las madres, 16 semanas para cada uno en 2021— no permite “traspasar” las semanas que corresponderían al otro progenitor o progenitora a la madre o al padre de la familia monoparental, “o a cualquier otra persona que decidiera. Yo en mi caso querría esas semanas para mí, pero podría ser una hermana, o una madre o una tía”.

En cualquier caso, alega, “no es justo”. “No para mí, sino para mi hijo”. Y, aunque puntualiza que el tiempo y el cuidado son lo más importante, “no se puede olvidar la parte económica”. Cuenta que en esas semanas de más que le corresponderían si la ley permitiese esto, ella tiene que “pedir una excedencia, buscar a alguien que lo cuide o pedir a la familia que se ocupe… Es un coste económico adicional que también nos repercute negativamente”.

También Cristina Prat (Joanetes, Gerona, 1977) hubiese tenido mejores condiciones con la anterior ley, 18 semanas de permiso tras el nacimiento de sus mellizos. “En casos de partos múltiples, eran 16 semanas más dos, para el padre o la madre. Ahora me quedo en 17, pierdo una, porque la otra semana extra tiene que ser para el otro progenitor sí o sí. Y en este caso no hay, soy yo sola”. Es consciente que una semana, en términos temporales, puede no parecer mucho, pero dice que esa no es la cuestión ni el trasfondo de su queja.

“La cuestión es que una ley que pretende conseguir la igualdad no puede empeorar las condiciones y los derechos adquiridos que ya teníamos nosotras. Queremos que esa igualdad que se pretende conseguir sea también entre los distintos tipos de familia”, apunta. Y repite que hay que tener en cuenta que una familia “no siempre es un padre y una madre, y parece que eso se olvida”. Su día a día es dormir poco porque, además de los mellizos que ya han cumplido los tres meses, tiene otro niño de tres años. “Renuncias a tener vida propia cuando decides ser madre soltera de familia numerosa, al menos, que estemos en igualdad de condiciones que el resto. No tanto por nosotras, sino por ellos, son al final los que sufren la falta de tiempo de cuidados”.

Prat disfrutará igualmente de sus 18 semanas, “pero no por la legislación”, sino porque su convenio laboral, “mejorado”, le permitirá hacerlo: “Aunque esto no me vaya a afectar a mí porque mi empresa compensa esa semana que no me da la Seguridad Social me di cuenta de que habrá otras madres que vengan detrás de mí y que tendrán ese problema”. Dice que, simplemente, le parecía injusto. “No solo me lo parece, lo es”.

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