El fuego calcina 330 hectáreas en Estepona | España



El incendio declarado en Estepona (Málaga) el pasado lunes ya está bajo control. A las siete de la mañana de este miércoles fue dado por estabilizado por la Junta de Andalucía tras arrasar 330 hectáreas en la zona baja de Sierra Bermeja. La administración andaluza ha dado también luz verde a la vuelta a casa de los cerca de 2.000 vecinos desalojados de diversas urbanizaciones y diseminados a causa del fuego. Las llamas ni han causado daños personales, ni tampoco han afectado a las viviendas de la zona. Hasta 150 miembros, junto a cuatro helicópteros, han trabajado en el operativo de extinción.

La consejera de Agricultura de la Junta, Carmen Crespo, ha asegurado que ya se está analizando la forma de reforestar o restaurar la zona quemada, que tiene un perímetro de 12 kilómetros. El ciudadano francés detenido el lunes como sospechoso de haber originado el incendio al intentar quemar un avispero fue puesto ayer a disposición judicial. Poco después, el juez lo dejó en libertad. La Fiscalía no pidió su ingreso en prisión al probar que el fuego se debió a una imprudencia.

El aumento de la humedad, la disminución de la temperatura y el descenso del viento han sido factores que han ayudado a la lucha contra el fuego. Tanto desde tierra, con la labor de los bomberos forestales y maquinaria terrestre, como desde el aire. Hasta 14 medios aéreos, entre hidroaviones y helicópteros, han realizado durante todo el martes constantes descargas de agua tomada del litoral de Estepona, así como de campos de golf, balsas y piscinas de las urbanizaciones cercanas al incendio forestal.

La zona afectada es pie de monte conformado por matorral mediterráneo, pino negral y ejemplares de encinas y alcornoques. Buena parte del área quemada y la circundante está declarada Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000 impulsada por la Unión Europea para conservar la biodiversidad. “Es una zona extremadamente singular, con afloraciones de roca peridotita y numerosas plantas, insectos e invertebrados endémicos”, destaca Javier Martos, miembro de Ecologistas en Acción. Desde la organización explican que, aunque el bosque mediterráneo es pirófilo y se regenera después de un incendio, la constante construcción de urbanizaciones y los periódicos incendios “hacen imposible esa regeneración”. “El monte está abandonado a su suerte”, denuncian.

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