El Gobierno activa un dispositivo con 875 funcionarios para preparar un Brexit duro | España



El Gobierno ha activado a casi un millar de empleados públicos para afrontar la carga de trabajo asociada a un hipotético Brexit sin acuerdo. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha precisado este miércoles en el Congreso que se han habilitado 875 puestos públicos para reforzar las áreas más expuestas a ese posible divorcio sin acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea. “En la mayoría de los casos, esos empleados ya están en sus puestos de trabajo”, ha señalado Sánchez, que ha dedicado buena parte de su intervención ante el pleno del Congreso a hablar de los preparativos de España ante una salida británica inamistosa.

Esas plazas públicas adicionales, que el Ejecutivo ha ido convocando en los últimos meses, se centran en los servicios de aduanas, de comercio de mercancías, de control de personas en fronteras y de labores asociadas a “la transición al nuevo régimen” que deberán acometer los ciudadanos británicos afincados en España (por ejemplo, puestos de agentes de policía para gestionar la nueva documentación). Las contrataciones fueron autorizadas por el Consejo de Ministros el pasado 8 de febrero para anticiparse a un Brexit que entonces estaba previsto para el 30 de marzo y que ahora está fechado para el próximo 31 de octubre.

Unas 400.000 personas pueden aspirar a integrarse en este nuevo régimen de extranjería en el que deberán inscribirse los ciudadanos británicos una vez salgan del paraguas de la libre circulación y del derecho a residencia que ofrece la UE. Se trata de una cifra algo superior a los 330.000 británicos oficialmente registrados en España, según datos del Ministerio del Interior, porque las estimaciones apuntan a una población británica flotante que hasta ahora no se ha inscrito porque la pertenencia a la UE garantiza derechos sin necesidad de excesivos trámites.

Sánchez se ha referido a la reunión extraordinaria de ministros que presidió la semana pasada en La Moncloa para pasar revista a todas las medidas acometidas hasta ahora y detectar posibles carencias. “España está preparada para cualquier escenario, también para un Brexit duro”, ha asegurado el presidente, que ha querido trasladar “un mensaje de tranquilidad” a los ciudadanos y a las empresas potencialmente afectados.

Consciente de que Gibraltar constituye un elemento clave para España en la retirada británica de la UE, el jefe del Ejecutivo ha ensalzado el encaje que se alcanzó para el Peñón en las negociaciones entre Bruselas y Londres para una retirada ordenada. Sánchez ha querido presentar como fortaleza lo que en su momento se percibió como debilidad: que el veto a Gibraltar que España se garantiza a la hora de extender a la colonia británica cualquier beneficio que pacten Bruselas y Londres en el Brexit figure en un acuerdo aparte, en lugar de formar parte del pacto de retirada. El presidente ha defendido que esa ventaja (la de tener que contar con el visto bueno expreso de España para hacer al Peñón partícipe de cualquier marco amistoso de retirada) es válida incluso en un escenario de Brexit brusco. Es decir, que aunque decaiga el documento de abandono ordenado de la UE, ese añadido sigue siendo válido, un argumento que muy probablemente será rebatido por Reino Unido.

Más allá de las medidas concretas que prepara el Gobierno ante un Brexit a las bravas, Sánchez ha querido trazar un paralelismo entre la situación que vive Reino Unido, sumido en “una grave crisis constitucional”, y la polarización que experimenta España a cuenta del independentismo. “Ni tan siquiera la democracia británica está a salvo de la banalización a través de la polarización y de la ruptura. Tomemos nota y actuemos en consecuencia. Seamos la mejor versión de nosotros mismos”, ha enfatizado al cierre de su intervención en la Cámara baja.

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