Crece la financiación climática para los países en desarrollo y llega a los 71.200 millones de dólares | Sociedad



La financiación movilizada desde los países ricos para ayudar a los Estados en desarrollo a luchar contra el cambio climático y a adaptarse a sus impactos alcanzó los 71.200 millones de dólares (64.186 millones de euros) en 2017, según el último informe de seguimiento elaborado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y difundido este viernes. La ayuda financiera para los países menos ricos es una de las patas fundamentales de los acuerdos internacionales contra el calentamiento. Y el compromiso que adquirieron hace casi una década los Estados desarrollados era llegar a “movilizar” 100.000 millones de dólares (más de 90.300 millones de euros) anuales a partir de 2020. En 2025, dentro del nuevo marco fijado por el Acuerdo de París, este objetivo se tendrá que revisar al alza.

La OCDE resalta en su informe que entre 2016 y 2017 esa financiación creció considerablemente; pasó de los 58.600 a los 71.200 millones de dólares, es decir, un 21%. De esos 71.200 millones, más del 75% es financiación pública. Los datos para 2018 aún no están disponibles, explica el análisis.

“El objetivo de alcanzar los 100.000 millones de dólares en financiación anual del clima para 2020 sigue siendo alcanzable, pero debemos intensificar urgentemente nuestros esfuerzos”, ha señalado el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, a través de un comunicado. Durante la reunión especial que se celebrará el próximo 23 de septiembre en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y en la cumbre anual del clima que se celebra este año en Santiago de Chile en diciembre los progresos en financiación climática serán uno de los puntos que se discutirán.

Dentro de esta financiación recopilada por la OCDE se incluyen tanto fondos privados como públicos. Y se trata, fundamentalmente, de diferentes tipos de créditos y subvenciones dirigidos a la adaptación contra el cambio climático y a la mitigación (el recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero).

La OCDE lleva varios años realizando este tipo de informes de seguimiento de la financiación climática, un asunto siempre polémico. Los Estados desarrollados, que desencadenaron el problema del calentamiento global con el uso intensivo de los combustibles fósiles que emiten los gases de efecto invernadero, resaltan los esfuerzos que realizan para movilizar esos fondos. Mientras que los Estados en desarrollo se quejan de que no son suficientes. 

“Nuestras estimaciones para 2013-2017 muestran que los países desarrollados están progresando en la financiación climática y las indicaciones son que esta tendencia al alza continuará”, ha añadido Gurría.

El destino principal de estas subvenciones y préstamos en 2017 son las acciones relacionadas con la mitigación, por ejemplo a través de la implantación de renovables, que recibieron 52.400 millones de dólares de financiación, el 73% del total. Para adaptación se destinó un 19% de los fondos y el 8% restante fue para actividades transversales.

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