Los incendios forestales de Indonesia cubren de niebla tóxica el sureste asiático | Sociedad



Los incendios que Indonesia, como Brasil, trata todavía sin éxito de sofocar en su territorio tienen ya consecuencias en varios países vecinos, sobre todo Malasia y Singapur, con ciudades sumidas en la niebla tóxica proveniente de los bosques de Sumatra y Borneo. Al menos diez personas han fallecido en Indonesia como consecuencia de los incendios, mientras otros miles de habitantes han acudido a hospitales en distintos puntos de la región aquejadas de enfermedades respiratorias.

Miles de colegios de Indonesia y Malasia se mantienen cerrados por la contaminación del aire, afectando en este último país a dos millones de estudiantes. Indonesia ha abierto clínicas temporales para tratar a quienes sufren de afecciones respiratorias en las provincias más perjudicadas de Sumatra y Borneo (isla compartida con Malasia y Brunéi). entre los 10 fallecidos por causas vinculadas a los incendios hay un bebé de cuatro meses, dos hermanos de siete y once años, un bombero de la provincia de Jambi (Sumatra) y seis agricultores de Riau (Sumatra) y Kalimantán (la parte indonesia de Borneo), según el recuento de medios locales. El Gobierno de Indonesia no ha publicado aún una cifra oficial.

Kuala Lumpur y Kuching en Malasia, Hanoi en Vietnam y Yakarta en Indonesia figuran actualmente entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo en parte por el impacto de los fuegos de Indonesia, según datos de AirVisual. La concentración de partículas PM2,5 –las más pequeñas y perjudiciales para la salud- en todas las urbes citadas se sitúa alrededor de los 100 microgramos por metro cúbico, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que a partir de los 25 microgramos ya no es saludable. El sur de Tailandia también se ve afectado. Singapur, que este fin de semana celebra el Gran Premio de Fórmula 1, presenta por primera vez en tres años niveles “poco saludables” de contaminación en el aire, según su Agencia de Medio Ambiente. Los organizadores del evento, que atrae a cientos de miles de visitantes de todo el mundo, han asegurado disponer de mascarillas para los asistentes.

Son solo algunos de los efectos más inmediatos de la densa capa tóxica que engulle parte del sureste asiático; especies protegidas como los orangutanes de Borneo también se han visto afectadas, con docenas de crías y ejemplares jóvenes padeciendo infecciones respiratorias, informa la Fundación para la Supervivencia del Orangután de Borneo. Además, decenas de vuelos quedaron retrasados o cancelados esta semana en Indonesia y Malasia debido a la poca visibilidad.

El origen de los problemas son los fuegos provocados para fines agrícolas que arrasan bosques y turberas de Indonesia, agravados este año por una estación seca –de junio a noviembre- especialmente virulenta, en parte por los efectos de El Niño. En total, imágenes de satélite de la Agencia para la Mitigación de Desastres Indonesia detectaron 2.719 “puntos calientes” -áreas que indican un fuego ya existente o uno probable- el pasado jueves. El 99% de ellos fueron incendios “deliberados”, afirmó esta institución.

Aunque los incendios en Indonesia son habituales, provocados normalmente por compañías o individuos con el objetivo de abrir terrenos para la siembra de cultivos como la palma aceitera -Indonesia es el primer exportador mundial de este aceite vegetal, utilizado desde en chocolates hasta en cosméticos-, la situación este año es especialmente grave y se compara con lo ocurrido en 2015. Entonces, una prolongada sequía exacerbada por los efectos de El Niño contribuyó a que más de dos millones de hectáreas quedaran arrasadas en todo el país entre junio y octubre (una zona cuatro veces más grande que Brasil), provocando pérdidas estimadas en 16.000 millones de dólares, según el Banco Mundial. Se trata de más del doble de los gastos derivados del tsunami del Índico en 2004, que causó más de 200.000 muertos en catorce países.

Sin llegar todavía a esos niveles, la ausencia de lluvias hace temer que los efectos perduren y se agraven. Más de 9.000 efectivos del Ejército, la Policía y la Agencia de Mitigación de Desastres (BNPB, en sus siglas en inglés) de Indonesia han sido desplegados en el país, donde 42 helicópteros también participan en las tareas de extinción. La BNPB informó el 19 de septiembre de que ha llevado a cabo operaciones de “siembra” de nubes –la inyección de químicos para provocar precipitaciones- en el norte de Sumatra y en el centro de Borneo, resultando en lluvias de intensidad media. Indonesia espera así contener la situación hasta que llueva realmente, lo que según la agencia meteorológica de dicho país podría ocurrir en los próximos siete días.

Pero no todos consideran que Indonesia esté haciendo suficiente por contener los fuegos. Malasia presentó una queja la pasada semana, que Indonesia respondió devolviendo la pelota al tejado malasio: según Yakarta, también habría “puntos calientes” en plantaciones de Malasia que podrían originar la niebla que afecta a parte de ese país. Mientras, la ministra malasia de Medio Ambiente, Yeo Bee Yin, aseguró en una rueda de prensa el jueves que las medidas actuales –como la “siembra” de nubes, también llevada a cabo por Malasia- no serán suficientes si no hay “cooperación internacional para eliminar la nube tóxica transnacional”.

Tanto Malasia como Singapur han ofrecido asistencia técnica a Indonesia, que de momento este país no ha aprobado. La ciudad estado asiática ha asegurado “estar preparada” para desplegar allí efectivos si Indonesia lo requiere, según subrayó en Facebook el ministro de Medio Ambiente singapurense, Masagos Zulfiki. El acuerdo actual de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) no permite a otros países enviar asistencia si no ha sido demandada por la parte afectada. No obstante, Singapur, que se precia de mantener la isla a muy bajos niveles de contaminación, aprobó una ley en 2014 que le permite perseguir criminalmente y de forma transfronteriza a los responsables de contaminar el aire. Malasia ha asegurado que, dadas las circunstancias, se plantea impulsar una ley similar.

Indonesia ha detenido a 230 personas sospechosas de provocarlos fuegos, que podrían enfrentarse a penas de hasta diez años de cárcel, y ha ordenado el cierre de más de 40 compañías agrícolas por posibles infracciones.

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