Franco ya no mira a Unamuno en Salamanca | España



Francisco Franco ha estado mirando fijamente a Miguel de Unamuno durante 57 años en el Ayuntamiento de Salamanca. Hasta este miércoles, fecha en la que han comenzado los trabajos para retirar la imagen del dictador de un mural ubicado en el salón de plenos. La finalización está prevista para las próximas semanas.

El rostro del dictador, de perfil y en tonos marrones y dorados, está rodeado en círculo por un “Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios”. La imagen pertenece a una colorida pared que alaba a personajes e hitos de la ciudad, en cuyo centro se encuentra la figura del escritor, que fue rector de la Universidad de Salamanca durante tres etapas distintas. La última ellas trascurrió hasta octubre de 1936, poco antes de que muriera el último día de ese año. El responsable de apartarle de ese cargo fue, precisamente, Franco. 

El responsable de que el dictador abandone la sala respira satisfecho en Ciudad Rodrigo, a 90 kilómetros de Salamanca. Domingo Benito, de 34 años, y actual concejal de Izquierda Unida (IU) – Ciudad Rodrigo en común, trabaja como profesor de primaria en el centro Miróbriga. Cuando era coordinador provincial de IU creó un grupo de trabajo con miembros de la Universidad y personas relacionadas con Memoria Histórica para denunciar las múltiples referencias franquistas de Salamanca. Un apoyo importante, subraya, fue el abogado Gorka Esparza, que ha defendido la causa incluso después de que Izquierda Unida se apartara de la demanda durante el proceso y los dejara solos como acusación particular.

Conseguir la eliminación de esta imagen ha sido arduo, Tribunal Supremo mediante. El juzgado de primera instancia dio la razón a la denuncia de Benito y Esparza en noviembre de 2017, pero el Ayuntamiento llevó el caso al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Este, en mayo de 2018, ratificó que Franco no debía seguir en esa pintura y que habría que eliminarla o modificarla. El Consistorio salmantino respondió con un recurso de casación que el Supremo ni siquiera ha admitido a trámite para cerrar definitivamente el conflicto el pasado abril.

Dos de los legados franquistas más importantes, explica por teléfono, eran un medallón de la Plaza Mayor y el mural del Consistorio. El primero fue retirado en 2017 y, ahora que la efigie va a seguir el mismo camino, el responsable de esta cruzada considera que “se engrandece y dignifica el mural” porque no va a ser eliminado, sino adaptado.

La obra decoraba dicho salón de plenos desde 1962, año en el que fue pintada por el artista Ramón Melero. Los familiares del autor han aceptado que se elimine a Franco de la composición, que será sustituido por la superposición de la Torre del Aire, que hasta la fecha permanecía detrás. El mural representa acontecimientos importantes para Salamanca como el desbordamiento del río Tormes en 1626, al rey Alfonso IX o la boda entre Felipe II con María Manuela de Portugal. 

“El tríptico solo tenía la voluntad de ensalzar al dictador, no se incluyeron otros nombres importantes de Salamanca”, añade Benito. Por tanto, no entendió que la alcaldía que dirigía entonces el actual presidente regional, Alfonso Martínez Mañueco, del Partido Popular, obstaculizara la supresión del rostro de Franco: “Las instituciones tienen que cumplir la ley, era algo desnaturalizado que planteara tantos problemas”. El regidor actual es Carlos García Carbayo, también del PP. 

Los conflictos entre Miguel de Unamuno y Francisco Franco siguen vigentes en la actualidad. La semana pasada, un grupo de ultraderechistas trató de boicotear la película Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar, que recorre la Guerra Civil y en la que el escritor juega un papel protagonista en Salamanca. Curiosamente, la primera obra de teatro que escribió Unamuno fue La Esfinge (1898), cuyo protagonista sopesa el suicidio tras entrar en política. Mientras que esta permanecerá eternamente en su legado, a la esfinge que lo acechaba en Salamanca le han cerrado los ojos para siempre.   

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