‘BepiColombo’: el desafío de hacer funcionar un ordenador en un horno | Tecnología



Mercurio, el planeta que este lunes cruza desafiante por delante del Sol, es un cuerpo de temperaturas extremas por su proximidad a la estrella. Su superficie pasa de los 450 grados centígrados a menos 180. Hacia su órbita se dirige la sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA) BepiColombo, que cuenta con participación española y tiene previsto llegar en 2025. Para esta misión, se han tenido que desarrollar nuevas tecnologías y materiales que soporten un calor capaz de derretir los metales. “Es como meter un portátil en un horno”, explican los ingenieros de la ESA. La investigación ya se aplica en la Tierra y ha servido para sistemas de refrigeración del metro de París, en la última generación de paneles solares o en la ropa protectora de los bomberos.

La luz del Sol alrededor de Mercurio es 11 veces más intensa que en la Tierra, una circunstancia que ha hecho de la misión europea uno de los mayores retos tecnológicos. “BepiColombo es una misión como ninguna otra. El 80% de su equipamiento se ha tenido que desarrollar de cero”, afirma el ingeniero de sistemas Daniele Stramaccioni a la ESA.

El primer reto ha sido el aislamiento, que en los satélites convencionales consiste en una cubierta milticapa. La sonda que viaja a Mercurio desde el pasado año está equipada con hasta cuatro de estas mantas de aislamiento reforzadas con entre 10 y 20 capas, lo que supone un incremento de 94 kilos al peso de una nave de estas características, según explica el ingeniero de la ESA Heiko Ritte.

En la construcción de los módulos se han utilizado titanio, aluminio, Upilex-S, un material empleado para recubrir cables que soportan altas temperaturas, y 3M Nextel, una fibra de cerámica capaz de soportar las condiciones térmicas, mecánicas y eléctricas más extremas y que se utilizan en hornos. Su instalación se ha llevado cabo evitando que cualquier fibra suelta interfiera o dañe las cámaras ópticas de la nave.

La ‘BepiColombo’, en el laboratorio de pruebas. esa

Para eludir la radiación directa, además de los materiales, BepiColombo se orientará hacia la posición que le permita una menor exposición y lleva un sistema similar a las persianas venecianas construido con láminas de titanio.

Los módulos de la sonda van equipados con una densa red de entre 63 y 97 “tubos de calor”, el sistema que después se ha aplicado al metro de París. Se ha diseñado como si fueran las glándulas sudoríporas del cuerpo humano, con un sistema de evaporación o condensación, según la temperatura que registren.

Sistema de radiadores de la ‘BepiColombo’ ESA

Tampoco los materiales porosos eran adecuados para una misión donde cualquier emisión o deterioro puede comprometer el funcionamiento del instrumental, por lo que se ha desarrollado un sistema que combina el ozono con la radiación ultravioleta.

Los coches de Fórmula 1 también han contribuido al desarrollo de la sonda. Existen materiales y pegamentos capaces de soportar 140 grados centígrados, pero generan humo (lo que podría afectar al instrumental) y era necesario que aguantaran temperaturas de hasta 200. Los ingenieros se fijaron entonces en los materiales utilizados para vehículos de alta competición y desarrollaron una fibra de carbono reforzada con polímero así como un nuevo adhesivo, que ha sido probado en el laboratorio de Materiales y Componentes Eléctricos. Estos desarrollos son de aplicación en los paneles solares que se utilizan en la Tierra.

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