La OCDE aplaza los resultados de las pruebas de lectura de España para el estudio PISA por sospechas de fraude | Sociedad



Los datos de la prueba de lectura del Informe PISA 2018 de España no saldrán a la vez que los demás resultados nacionales e internacionales de este informe educativo en los que se mide el rendimiento académico de los alumnos en pruebas de matemáticas, ciencia y lectura. Según ha anunciado este viernes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se ha detectado en la prueba de lectura un “comportamiento de respuesta inverosímil por parte de los estudiantes” en algunas zonas de España que el organismo, con sede en París, quiere analizar con más calma. Por ello, ha acordado con el Ministerio de Educación español “aplazar” la publicación de esta parte del informe que debería haber sido hecha pública junto con los datos de todos los países el próximo 3 de diciembre. París y Madrid investigarán mientras tanto las “posibles fuentes de estas anomalías”, según ha explicado la OCDE en un comunicado. 

El “comportamiento inverosímil” se produjo en una sección nueva de la prueba de lectura denominada “fluidez lectora”. La organización ha detectado que muchos alumnos españoles contestaron a esta sección de “manera apresurada”, de forma mucho más rápida que la media, lo que ha levantado las sospechas: mientras que por lo general los alumnos emplean entre 50 segundos y más de dos minutos en contestar a las preguntas de esta sección, en la prueba española muchos lo hicieron en “menos de 25 segundos en total”. Además, señala la OCDE, “estos estudiantes respondían siguiendo ciertos patrones (todas sí o todas no, etc.)”. [Consulte aquí los resultados del último Informe PISA]

El organismo subraya que ese comportamiento de respuesta anómalo “no ha sido uniforme en toda la muestra del país, sino que se ha observado sobre todo en determinados centros educativos de algunas zonas de España”, que no especifica. “La extensión y concentración de respuestas de este tipo, muy rápidas y siguiendo un cierto patrón, ha tenido lugar solo en España, y afecta a los datos de rendimiento en lectura”, agrega la OCDE.

A priori, el organismo internacional descarta un fallo técnico. “No se ha apreciado ningún error técnico ni manipulación” de los datos de España, que “han cumplido los Estándares Técnicos de PISA”, subraya. El problema es que, con el problema detectado, la OCDE “no puede asegurar una plena comparabilidad internacional de los resultados en España”. Según el organismo, “España está de acuerdo en seguir la recomendación de la OCDE de aplazar la publicación de sus resultados y datos a la vez que se investiga sobre las posibles fuentes de estas anomalías”.

Además, la OCDE no descarta que las pruebas de competencias matemática y científica estén también afectadas por este “comportamiento anómalo”, aunque en menor medida. Los resultados españoles de estas pruebas sí se publicarán, junto a los del resto de países que participan en el Informe PISA, el 3 de diciembre.

Cerca de 40.000 alumnos de 1.102 institutos de todas las comunidades españolas participaron el año pasado en las pruebas del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, conocido como PISA por sus siglas en inglés, que desde el año 2000 evalúa las capacidades de estudiantes de todo el mundo en lectura, matemáticas y ciencias. Las pruebas del Informe Pisa están destinadas a alumnos de 15 años, justo cuando se acercan a terminar la educación obligatoria, y se realizan desde el año 2000 cada tres años.

El último informe

El último informe PISA, con datos de 2015, recoge que los alumnos españoles descendieron tres puntos en ciencias desde el último examen (alcanzaron 493 puntos), subieron dos en matemáticas (486) y mejoraron en lectura con ocho puntos más hasta los 496 puntos. España se situaba así en la media de los países desarrollados, donde los resultados generales también descendieron.

En aquella ocasión, la muestra incluyó más de 37.000 alumnos de 980 centros españoles y participaron por primera vez todas las comunidades autónomas con datos propios. En esos datos se observa que existe una brecha abultada entre norte y sur, con más de un curso y medio de diferencia entre los alumnos de Castilla y León (519 puntos en ciencias) y los de Andalucía (473).

Precisamente en aquella ocasión la OCDE dejó fuera del informe a Argentina, al considerar que “la muestra no cubría la población objetivo, debido a la potencial omisión de escuelas del marco muestral”. La acusación al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en el poder cuando se realizó la prueba, era que excluyó ciertas escuelas y sumó otras en relación al listado presentado en 2012, año de la anterior edición de PISA. La OCDE entendió que estos cambios volvieron incomparables los datos trianuales del caso argentino y decidió excluirlo de la prueba.

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