Nueve opiniones que harán que te preocupes por la automatización del empleo (y tres visiones más optimistas) | Tendencias



Aunque te cueste imaginarlo, el miedo a que los robots nos quiten el trabajo tiene precedentes. Cuando era presidente de EE UU, Lyndon B. Johnson mandó crear una comisión para ver el impacto de la automatización en el mercado laboral. Los expertos resumieron la situación con una frase lapidaria aplicable en nuestros días: “la tecnología elimina empleos, no trabajo”.

La frase no supone un alivio para quienes teman que una máquina pueda acabar por reemplazarlo. Aunque en el largo plazo las consecuencias de la automatización puedan parecer ilusionantes, parece claro que en un período más corto de va a tener un impacto negativo en el mercado laboral. Recogemos algunos de los testimonios más agoreros que hemos escuchado en EL PAÍS RETINA en los últimos años.

“Cientos de millones de personas van a perder su puesto de trabajo en los próximos 15 años y no estamos listos para ello”.

¿Quién lo dijo? Michael Wade, experto en transformación digital del instituto de empresa IMD. En su opinión, el problema se acrecienta porque va a golpear más a las clases medias formadas y menos a las clases bajas. Para ilustrarlo, recurrió a un ejemplo muy gráfico: el desarrollo de los coches autónomos. “En Europa hay entre tres y cinco millones de personas dedicadas al transporte y se quedarán sin su puesto de trabajo”.

“En el MIT llegamos a trabajar con escenarios en los que valorábamos un 80% de desempleo mundial”.

¿Quién lo dijo? Amador Menéndez, investigador y divulgador científico. Su experiencia en el prestigioso instituto tecnológico le lleva a concluir que la robótica favorecerá el aumento del desempleo y que la mejor respuesta que podemos ofrecer ante este problema será decantarnos por profesiones en las que las máquinas no puedan hacerlo mejor que nosotros. “El ser humano tendrá que desempeñar profesiones muy creativas”, nos advertía. “La creatividad es algo intrínseco al ser humano y eso los robots no lo tienen”.

“Hasta ahora, la revolución digital ha hecho más por reducir los ingresos de los trabajadores y por perjudicar a las personas con menos habilidades digitales que por crear nuevas oportunidades laborales”.

¿Quién lo dijo? Ryan Avent, especialista en historia económica y editor de The Economist. Se puede decir más alto, pero no más claro. Avent no pestañea cuando afirma que la automatización ya está reemplazando a determinados trabajadores y reemplazarán todavía a más en el futuro. “Además, la tecnología impulsa de manera espectacular la productividad de algunos trabajadores altamente cualificados, a quienes permite desempeñar el trabajo que previamente habría sido preciso distribuir entre varias personas”.

“Nos dicen que la inteligencia artificial va a destruir los empleos. El mundo está cambiando muy rápido y, si no utilizamos la tecnología acompañada de valores y pensando en qué sociedad queremos crear, podemos terminar en una distopía como las que se muestran en la serie Black Mirror”.

¿Quién lo dijo? Paul Duan, presidente de la ONG Bayes Impact. Este joven emprendedor social considera que la revolución tecnológica nos está dejando demasiadas incógnitas y la sociedad no tiene claro hacia dónde remar. Para combatir estos problemas, decidió recurrir al big data para ayudar a los parados a encontrar trabajo, mejorar la atención sanitaria y monitorizar el uso de la fuerza policial.

“El aprendizaje automático tiene una ventaja comparativa con los seres humanos porque siempre sigue las reglas, tiene continuidad y no necesitas estar encima de su trabajo”.

¿Quién lo dijo? Carl Benedikt Frey, fundador del programa de tecnología y empleo en la Oxford Martin School. No se explica que la sociedad esté tan poco preocupada por el impacto de la automatización del empleo y sus previsiones —de nuevo, para un futuro más próximo— no son precisamente tranquilizadoras. “Soy optimista acerca del cambio tecnológico actual, pero a corto plazo puede provocar traumas sociales muy desalentadores”, valoraba.

“La automatización del mercado laboral va a promover la desigualdad si no encontramos formas de redistribuir los beneficios que acumularán los propietarios del capital”.

¿Quién lo dijo? Mark Graham, profesor de geografía de internet en la Universidad de Oxford. Graham aboga por un nuevo contrato social entre trabajadores, empresas y Estado para resistir la erosión que produce la automatización en sus condiciones laborales. Con todo, no se muestra especialmente optimista. Echando la vista al futuro, no piensa que el mercado laboral vaya a adoptar una regulación más efectiva y cree que los trabajadores no tendrán una mayor fuerza colectiva. “Vamos a afrontar una carrera hacia abajo en salarios y condiciones laborales”, lamenta.

“No viviremos ese apocalipsis robot que algunos vaticinan. Aunque tampoco será inocuo. Lo observaremos en la desigualdad”.

¿Quién lo dijo? Manuel Alejandro Hidalgo, economista y secretario general de Economía de la Junta de Andalucía. Su opinión no da lugar a confusión: a corto plazo, vaticina que, con la automatización, veremos mucha destrucción de empleo —“esto es evidente cuando sucede un cambio tecnológico tan intenso en tecnologías tan transversales”—, pero no cree que el paro vaya a ser sostenible. Aunque al principio parezca que el crecimiento del trabajo sea difuso, Hidalgo confía en que, con el tiempo, será mayor.

“La IA no impacta tanto sobre el número de empleos como en la manera en que ejerceremos cada actividad. El debate de la redistribución del empleo se enmarca en uno mayor: cómo redistribuir de modo justo las ganancias de productividad obtenidas con la IA”.

¿Quién lo dijo? Roberto Sánchez, director general de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información del Ministerio de Economía. ¿Estamos preparados para afrontar este reto? Su respuesta a esta cuestión se puede entender más como un compromiso profesional que como una frase de alivio.“Hemos de promover el desarrollo de las competencias digitales, hacer accesible la financiación a cada persona y empresa que tenga una idea que nos permita avanzar como país y extender la conectividad a todos los rincones”.

“Hemos de centrar nuestra atención en políticas muy locales, y no tan generales, si queremos paliar los efectos negativos de la automatización”.

¿Quién lo dijo? Jorge Díaz Lanchas, investigador en comercio y economía regional de la Comisión Europea. Su análisis viene como respuesta a un trabajo de investigadores del MIT y la Universidad de Yale que concluía que un nuevo robot quita el trabajo a 5.6 trabajadores y reduce los salarios un 0.5%. Díaz critica que la con esta frase que la mayoría de estudios acerca del impacto de la automatización se centran en los efectos a nivel nacional y alerta de la importancia de poner el foco en el entorno local, ya que el tipo de empleo disponible puede variar mucho entre zonas de un mismo país.

Si con todo esto no terminas de convencerte de que el progreso tiene un coste, tranquilo: no estás solo. Algunos de los expertos con los que hemos hablado comparten una visión más utópica sobre el impacto de las nuevas tecnologías en nuestro entorno laboral.

“El deseo de eliminar el trabajo humano siempre genera nuevas tareas para los humanos”.

¿Quién lo dijo? Mary Gray, antropóloga e investigadora en Microsoft Research. La autora del libro Trabajo fantasma apuntaba que la mayoría de los trabajos automatizados necesitarán personas que les den cobertura continuamente, afinando y cuidando los procesos informáticos. “Dado que las tareas que se demandan son dinámicas, no meramente mecánicas, es difícil sacar a los humanos del círculo”, explicaba. “Identificar discursos de odio o enmendar correctamente una declaración de impuestos requiere discernimiento humano”.

“Nunca deberíamos temer a la automatización. Miremos lo que ha pasado desde la revolución industrial. La automatización conduce a más trabajos, nunca los reduce”.

¿Quién lo dijo? Manish Sharma, responsable de operaciones e ingeniero de Accenture Operations. El directivo hindú se pregunta por qué deberíamos seguir teniendo trabajos aburridos cuando lo que pretende la humanidad es progresar y mejorar su calidad de vida. La automatización es la forma que tiene de hacerlo. “No hay nada que temer: deberíamos darle la bienvenida”, señalaba.

“Aunque la automatización ya sea posible, muchas veces no convendrá hacerla. Incluso aunque vayan surgiendo robots capaces de realizar esas tareas al 100%, serán máquinas muy caras y lo seguirán siendo durante muchísimos años”.

¿Quién lo dijo? Seth Benzell, investigador del área de Economía Digital del MIT. Para explicarlo, puso como ejemplo a Amazon. Si la tecnológica automatizara los repartos gracias a una furgoneta autónoma, seguiría haciendo falta una persona que bajara el paquete del vehículo y lo entregara a su destinatario. “¿Tiene sentido invertir en esa automatización del 95% cuando dentro de la furgoneta debe ir siempre una persona que solo realiza ese 5% restante pero a la que se le deberá pagar por todas las horas que ha estado simplemente sentada?”, inquiría.

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