Los ultraconservadores libran la batalla por restringir el derecho al aborto en Europa | Sociedad



Una imagen para la mujer y otra para el doctor, obligatoriamente. El Parlamento eslovaco ha rechazado sorpresivamente este jueves una iniciativa del ultraconservador Partido Nacional Eslovaco, en el poder en coalición, que pretendía obligar a las mujeres que acudan a abortar a ver la ecografía de su embrión o feto. Tampoco ha prosperado el intento de prohibir la publicidad de las clínicas o retrasar el tiempo de espera de 48 horas a cuatro días. En el tercer intento de votación desde el pasado viernes, se ha impuesto el rechazo porque no han conseguido los 76 votos necesarios para la mayoría. “No sabemos ni qué decir, no esperábamos que se rechazara”, explica emocionada al teléfono Simona Petrik, diputada eslovaca del partido Spolu, en la oposición. Aunque finalmente no ha salido adelante, esta enmienda era el último ejemplo de la nueva movilización cristiana y de ultraderecha que, según alertan los expertos, trata de restringir los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en distintos países, entre ellos España.

Aunque otros seis países europeos aplican leyes muy restrictivas, Eslovaquia era de los pocos Estados que iba a dar luz verde a un retroceso así en las últimas décadas. En España, Vox ha intentado impulsar restricciones en Madrid. Aquí una diputada del partido de ultraderecha, que también pertenece a la formación ultracatólica Hazte Oír, Gádor Joya, acude a los centros de interrupción del embarazo con una furgoneta desde la que ofrece ecografías.

La votación en Eslovaquia —que ha fracasado porque el partido SMER, en coalición en el Gobierno, se ha abstenido— se ha ido complicando y posponiendo desde el pasado viernes. Por el camino fueron quedando otras enmiendas retiradas en el último minuto para garantizar los apoyos. Una pretendía obligar a la mujer que quisiera abortar a oír el latido del corazón del feto. Otras dos, que se tramitaron el mismo miércoles, solo permitían la píldora del día después por prescripción médica y obligaban a la mujer a comunicar al “padre del feto” su intención de interrumpir el embarazo.

El acceso a un aborto libre y gratuito no está garantizado en todo el territorio europeo. Al menos seis países mantienen leyes altamente restrictivas: Andorra, Malta y San Marino no permiten la interrupción del embarazo en ninguna circunstancia; Liechtenstein lo autoriza solo cuando la vida o la salud de la mujer estén en riesgo, o cuando el embarazo es producto de una agresión sexual; igual que Mónaco y Polonia, que admiten un tercer supuesto: si se detecta una anomalía fetal severa. Son datos del informe Leyes europeas sobre el aborto: una visión general comparativa, presentado recientemente por el Centro de Derechos Reproductivos.

La propuesta eslovaca, que finalmente ha fracasado, “es una idea inútil, hasta los médicos están en contra”, añade Simona Petrik. La medida no se volverá a votar, porque hace falta un periodo intermedio de seis meses y Eslovaquia tendrá elecciones en apenas tres meses. “Este no es el camino. La forma de prevenir que las mujeres recurran al aborto es facilitar métodos anticonceptivos baratos y asequibles. Nuestra coalición defiende que se paguen esos métodos desde el sistema público”, añade Petrik.

Contra los acuerdos de derechos humanos

Distintas organizaciones de mujeres y ONG se han movilizado en los últimos meses contra la propuesta eslovaca. Contaban, entre otros, con el apoyo de la comisionada del Consejo de Europa para los Derechos Humanos, Dunja Mijatović. “Estas enmiendas no estarían en línea con los acuerdos internacionales de derechos humanos”, señalaba en una carta. “Irían en contra del principio de no retroceso, que prohíbe cualquier medida que disminuya los derechos existentes en el campo de la salud”. La comisionada añadía que el asesoramiento sobre el aborto “nunca debe ser obligatorio, sesgado o directivo”, como así establece la Organización Mundial de la Salud. Sobre prohibir la publicidad del aborto, temía que pueda impedir que las mujeres accedan a información “gratuita, imparcial y basada en evidencia sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos”.

“Las ecografías no harán que cambien de opinión, pero humilla a las mujeres”, añadía Neil Datta, secretario del Foro Parlamentario Europeo sobre Población y Desarrollo y autor del informe Restaurar el orden natural, en el que analiza cómo los partidos de extrema derecha y organizaciones religiosas intentan restringir los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. “Son organizaciones que están conectadas unas con otras. Una de las principales es la española HazteOir, son líderes de Europa. Tras las restricciones de Eslovaquia están ONG de diferentes países relacionadas entre sí”.

Datta alertaba sobre una nueva movilización “cristiana y de ultraderecha” que está “experimentando con distintas normativas en distintos países, entre los que está España”. Se fijan en las leyes sobre aborto pero, añadía, también en otras sobre violencia machista, educación sexual o LGTBIQ+. “Son los mismos movimientos que se van centrando en uno u otro aspecto en función de los contextos locales. En Eslovaquia han visto que era un buen momento para restringir el aborto”.

La movilización de la ultraderecha y las organizaciones ultracatólica, con todo, “no es nueva en absoluto”, valoraba Christian Fiala, de la Federación Internacional de Profesionales del Aborto y la Contracepción (Fiapac). “Los Gobiernos y la Iglesia siempre buscan obligar a las mujeres a volver a casa, es un concepto viejo, pero llevamos 30 años de progreso en Europa. Pasó en España cuando el PP intentó cambiar la ley del aborto, en Irlanda se acaba de legalizar. El caso de Polonia es antiguo, no ha habido pasos atrás en los últimos años”.

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