CES 2020: Del robot que lleva el papel higiénico al baño al láser para cazar mosquitos: los inventos más curiosos del CES | Tecnología



Dos robots pasean por la moqueta de un hotel en Las Vegas con un único objetivo: hacer feliz a quienes tienen a su alrededor. Responden al nombre de Olaf y Tempura, suben y bajan sus brazos continuamente y observan con sus grandes ojos azules a quienes se paran ante ellos. Con su aspecto adorable y una mirada expresiva, el objetivo de estos robots de compañía es, en palabras de su creador, “curar la soledad en cualquier hogar reaccionando a estímulos humanos”. Están repletos de sensores que detectan desde caricias a cualquier obstáculo en su camino. No hacen nada especial. Simplemente acompañan. Pese a ello, captan la atención de decenas de personas que se arremolinan a su alrededor.

Pasear por el CES, la mayor feria de tecnología de consumo del mundo, es como adentrarse por un instante en el futuro. Entre televisiones, electrodomésticos y vehículos con un diseño más tradicional, destacan decenas de inventos curiosos. Muchos de ellos se quedarán en proyectos disparatados de los que nadie se acordará en unos meses. Pero otros, que hoy nos parecen tan extravagantes como eran hace 30 años los teléfonos portátiles, quizá se conviertan en parte de nuestras vidas.

Si el año pasado sorprendieron un coche con patas o una funda de móvil que se convertía en un dron para sacar selfies, en esta edición lo han hecho zapatos que ajustan la suela dependiendo del terreno que pisan, hologramas que interactúan con usuarios, teclados invisibles o cascos que sirven para dormir bien. Hay dispositivos para todos los gustos. Máquinas que imprimen tatuajes en la piel en apenas unos segundos, láseres que ayudan a cazar mosquitos al señalarlos tras detectar su posición o bicicletas pensadas para pedalear por encima del agua y surcar mares y lagos.

También hay robots llamativos por cada equina. En un stand, Saaya Okuda, de la empresa japonesa Yuaki Engineering, acaricia a una especie de cojín peludo negro. Es redondo y, a diferencia de un cojín tradicional, tiene cola. Y la mueve. Como si de un gato o un perro se tratase, cuando Okuda acaricia despacio el cojín, la cola va de un lado para otro despacio.  “De vez en cuando se mueve sola simplemente para decir hola”, afirma Okuda. Este robot, llamado Qoobot, ya está a la venta en algunos mercados asiáticos. En Japón se han vendido 50.000 unidades, principalmente “a personas que no pueden tener animales porque son alérgicas y gente mayor que se siente sola”.

Pero no todos los robots son de compañía. Hay algunos pensados para el trabajo, como Meeting Owl Pro, un pequeño dispositivo con cámara, micrófono y altavoces que busca convertir cualquier sala de reuniones o conferencias en una sala inteligente. Una vez colocado en el centro de la mesa, observa todo lo que ocurre a su alrededor. A través de sistemas de visión y de reconocimiento de voz, es capaz de enfocar y hacer zoom en quien habla.

Otros, están más enfocados a hacernos la vida más fácil en el hogar. Es el caso de Rollbot, puede ser controlado con el smartphone y se encarga de que nadie se quede sin papel higiénico en el baño. Este robot de la compañía Charmin acerca un rollo al usuario cuando este se lo pide. La misma empresa quiere mejorar la experiencia de sus clientes en el servicio con gafas de realidad virtual para entretenerse en el inodoro y diferentes sensores, como SmellSense, un sistema que mide el dióxido de carbono y sirve para saber cómo huele un baño sin necesidad de experimentarlo.

El servicio también es el escenario en el que millones de personas en el mundo se lavan los dientes cada día. Uno de los cepillos eléctricos que más expectación ha causado en la feria es Colgate Plaqless Pro, que cuenta con sensores ópticos en su cabezal y avisa de cuándo los dientes están completamente limpios. Para quienes les da pereza pasar mucho tiempo realizando esta actividad, está Y-Brush. El cepillo, que tiene forma de protector bucal, solo tarda 10 segundos en lavar toda la boca. “Cepilla todos los dientes al mismo tiempo. Hace en 10 segundos lo mismo que tú cuando te lavas durante dos minutos con un cepillo normal”, explica la empleada de la compañía Clara Moschetti.

Para los que les gusta cantar mientras se lavan, Kohler ha llevado los asistentes inteligentes a la ducha. El fabricante de productos para el hogar ha presentado un cabezal con altavoz integrado con soporte para Alexa. Además de pedirle música, también permite hacer compras en Amazon o escuchar las noticias.

Las empresas asistentes al CES quieren llevar la inteligencia artificial a cada zona del hogar. Por eso, además de en el baño, la tecnología también juega un papel importante en las cocinas. “La cocina es ya un ecosistema conectado donde los diferentes electrodomésticos aprenden los gustos del consumidor y gracias a la inteligencia artificial con la que cuentan, los usuarios pueden tener una lavadora con un algoritmo que detecta hasta 20.000 patrones de tejido o un frigorífico que con solo un ‘toc toc’ [dos golpecitos], nos deje ver su interior sin necesidad de tener que abrir la puerta”, explica Miguel Ángel Fernández, director de marketing de LG Iberia. Los electrodomésticos cada vez son más independientes. En el CES es posible ver desde lavadoras que eligen de forma autónoma el programa de lavado más eficiente e incluso pueden comprar por su cuenta detergente si se acaba.

Pronto llegarán también los huertos. LG ha presentado un invernadero que cuenta con un sistema de luz avanzado, control de temperatura y agua, maceteros y una aplicación para monitorizar el crecimiento de verduras y hortalizas como lechuga o albahaca. En los salones, el mayor cambio viene con las televisiones. Al 29% de los hogares europeos ya han llegado las televisiones inteligentes, según el informe The future of devices de GSMA Intelligence. Pero a los fabricantes no les basta con eso y experimentan con nuevos diseños. El año pasado Samsung mostró la primera televisión enrollable. En esta edición ha presentado una sin marcos —el 99% del frontal es pantalla y solo tiene 15 milímetros de grosor— y The Sero, una televisión giratoria que puede ponerse en vertical para lanzar contenidos desde el móvil.

El CES prohíbe a una empresa decir “cannabis”

Si el año pasado un premio otorgado a un juguete sexual para mujeres fue objeto de polémica en el CES, este año lo ha sido una compañía de cannabis. La CTA (Asociación de Tecnología de Consumo, por sus siglas en inglés) ha otorgado uno de sus premios de innovación a Keep Labs. Esta compañía ha desarrollado un dispositivo con un sistema biométrico para almacenar el cannabis en el hogar de forma discreta y segura. Su dueño puede, a través de una aplicación, recibir alertas cuando alguien intenta acceder o mover el dispositivo. Pero tras premiar a la compañía, la CTA le ha prohibido utilizar la palabra cannabis dentro de la feria —ni en sus productos ni materiales de márketing—, según el medio especializado en tecnología TechCrunch. Keep Labs ha decidido que no le interesa exponer en el CES con estas condiciones.

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