La concejal que dio a luz en el paritorio cerrado de Verín | Sociedad



La decisión del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de cerrar el área de maternidad del hospital comarcal de Verín (Ourense) apelando a que la baja natalidad “resta pericia a los ginecólogos” pone al dirigente gallego cada vez más contra las cuerdas. Nuria Magallanes, enfermera en el Punto de Atención Continuada (PAC) del municipio ourensano de A Gudiña y concejal del PP en ese Ayuntamiento, dio a luz ayer en el paritorio del hospital de Verín que su líder autonómico cerró. Como en otras dos ocasiones anteriores desde que se ordenó derivar todos los partos a Ourense, los ginecólogos de guardia valoraron que la gestante daría a luz en la carretera si no la asistían en Verín.

La mujer se encontraba en la semana 38 de gestación y acudió por la mañana a un control rutinario al hospital comarcal, de referencia para más de 30.000 habitantes de ese y otros municipios del entorno. En la exploración, la ginecóloga observó que la gestante, madre ya de otros cuatro hijos, tenía una dilatación de siete centímetros y descartó el traslado al Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), a una hora de distancia.

La ginecóloga pidió al CHUO que le enviaran a un pediatra para asistir al neonato. Como en la última ocasión, este llegó después de que se produjese el parto, según fuentes hospitalarias. Para entonces, madre e hijo se encontraban perfectamente. El alcalde de A Gudiña y jefe de filas de Magallanes en ese Ayuntamiento, Guillermo Lago, mostró de inmediato la alegría por el nacimiento y su malestar por la decisión política del líder autonómico de su propio partido.

La experiencia que ha tenido que vivir su concejal ha reafirmado al regidor popular en la convicción —compartida y divulgada desde diciembre por todo el PP ourensano, encabezado por el presidente provincial, José Manuel Baltar— de que no había que cerrar el paritorio de Verín, sino dotarlo de pediatras.

La rebelión se mantiene, de hecho, activa en la provincia de Ourense desde que el 30 de noviembre, tras conocer la decisión del cierre, las gestantes de las comarcas afectadas lideraran una manifestación multitudinaria. A esta siguió un encierro vecinal, que alcanza ya los 45 días consecutivos, en las dependencias del propio hospital de Verín. En medio de conflicto y con los vecinos acampados al lado de su despacho, el 27 de diciembre el director del hospital comarcal, presentó su dimisión. Alegó razones “estrictamente personales”. La Xunta, que para entonces ya había empezado a recular, recurrió a una médica jubilada en 2017, Guillermina Agulla, para sustitituirlo.

La concejal del PP se ha convertido en la tercera mujer a la que la naturaleza —y la decisión de los médicos— ha llevado a desobedecer la orden del Gobierno gallego. El primer parto contra la decisión del Gobierno de Feijóo se produjo doce días después de que el Servicio Galego de Saúde (Sergas) decretase el cierre del paritorio verinense. El jefe de Ginecología, Javier Castrillo, llamó al juez de guardia para informar de que si la enviaba a Ourense, pariría en el camino asumiendo riesgos. Optó por “preservar el bien superior” y asistió a la mujer en el parto en el hospital comarcal. 22 días después nació otro bebé en el clausurado paritorio. La madre firmó un escrito expresando su negativa a ser trasladada a Ourense. El parto fue tan rápido que ni dio tiempo a que llegara un pediatra de Ourense.

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